Cogió una bolsa con comida, dinero, algo de ropa para no pasar frío y un beso de despedida.
Después de más de quince mil quilómetros recorridos, con la heroicidad de la supervivencia y el conocimiento empírico del camino que no hay que volver a pisar, se asentó en un territorio extraño y desconocido, más de lo que en su día imaginó. Mucho más de lo que le contaron.
Pasaron meses, incluso años, cuando el remordimiento de la soledad le hizo imaginar todo aquello que no recordaba; el ideal de un cálido hogar de campo junto a su familia y sus tradiciones. Pero el pasado, desvaneciéndose a medio camino entre el recuerdo y el subconsciente, aviva y transforma con gran nostalgia todo aquello que se deja atrás.
Y él sólo deseaba volver.

He took a bag with food, money, a few clothes to keep the cold out and a farewell kiss.
After more than fifteen thousand kilometers, with the survival’s heroism and the empirical knowledge of the road that shall not be walked again, he settled in a strange and unknown land — much stranger and much more unknown than he could ever think of, much more than he had been told.
Months went by, even years, until the bitter taste of loneliness made him think of all he had forgotten: a warm home in the countryside next to his family and his traditions. But the images of the past life, fading among the other memories in the subconscious, arise and transform with great nostalgia everything that has been left behind.
And all he wanted was to go back.



© Albert Fdez Aragonés